. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

1434. Miércoles, 1 julio, 2009

 
Capítulo Milésimo cuadringentésimo trigésimo cuarto: "Primero el hombre aprende en la vida a andar y hablar. Mas tarde, a sentarse tranquilo y mantener la boca cerrada. (Marcel Pagnol, 1895-1974; escritor francés)

Una ballena macho –y lo han dicho en los documentales delados así que tiene que ser verdad- expulsa en cada eyaculación 1.600 litros de semen (tirando por lo bajo y para hacernos una idea: cuarto y mitad de un camión de puleva). Una cantidad que, por cierto, explicaría el nombre del animal: balleno, aunque eso es otra historia. De esos 1.600 litros, sólo un 10 % (traducido para los de la f.p., 160 litros) entrarán en la ballena hembra, mientras que los otros 1.440 litros (por bicho) se quedarán flotando en el mar.

Dicho lo cual, dos normas básicas para este verano en la playa: casi que no deberíamos preguntar qué es "eso" blanco que hay en la orilla, y mejor, mucho mejor, meterse en el agua siempre con la boca cerrada. Que por muy de ballena que sea no dejan de ser proteínas y, como tales, de a casi 400 calorías los cien gramos. A ver si andamos con la lechuga, el pollo asado y el bi(o)manan a todas horas y luego, a lo tonto, a lo tonto, nos damos un atracón.