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1442. Martes, 28 julio, 2009

 
Capítulo Milésimo cuadringentésimo cuadragésimo segundo: "Es un gran mal no poder sufrir mal alguno; es menester sufrir para sufrir menos”. (Anacarsis el Escita, 499-428 a. C. filósofo griego)

Aunque físicamente no tenga fuerzas ni para destapar un yogurt, mi mente, que parece haberse tomado en serio lo de ser una republica independiente autogestionaria, no deja de plantearse dudas existenciales. En contra de mi criterio ha dejado a un lado lo de sopesar las ventajas que supondría tener un novio negro -que no sólo adelgaza sino que combinaría con todo- y ha empezado a plantearse otro tipo de temas que, por su fragosidad y su importancia determinante, parecen destinados a abordarse en épocas menos calurosas.

Así, metida en una angustiosa espiral de pensamientos profundos, lleva horas dándole vueltas a lo mismo. ¿Por qué el ping-pong se llama ping-pong? Sí, vale, te dicen que se llama así por el ruido que hace la pelota cuando le das con la raqueta.. bien. Pero ¿por qué si es la misma pelota y las raquetas son iguales cuándo tu le das hace ping y cuando le da el otro hace pong ? O suena ping las dos veces o suena pong. O lo llaman ping-ping o lo llaman pong-pong pero las dos cosas..

Tantas preguntas y tan poco tiempo. Los martes es lo que tienen... con tal de no trabajar cualquier cosa.