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1449. Jueves, 6 agosto, 2009

 
Capítulo Milésimo cuadringentésimo cuadragésimo noveno: “Hay una diferencia básica entre un perro y una gallina y es que los huevos de la gallina se comen." (Jaime M. 16 años; relaciones públicas)

Nunca me hubiera fijado de no haber por el lío que montaron una panda de adolescentes salidos (valga la redundancia) cuando al grito de “tienes dos tetas que parecen dos sartenes, las miro y se me fríen los huevos”, pretendían ligar con una jovencita camiseta trestallasmenos que pasaba a su lado.

Por algún movimiento reflejo me di la vuelta y al ver el tanga rojo que le sobresalía a la interfecta (!cómo me gusta la palabra interfecta jo!) pensé yo lo apañadas que pueden llegar a ser estas prendas cuando están puestas: vas conduciendo y ante cualquier avería ya tienes un triangulo casero para colocar delante del coche.

De lo que no estoy muy seguro es de si estarán homologados, pero oye... ante una urgencia no vamos a andar con remilgos.