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1458. Miércoles, 9 septiembre, 2009

 
Capítulo Milésimo cuadringentésimo quincuagésimo octavo: "La felicidad es efímera; la certidumbre, engañosa. Sólo vacilar es duradero" (Frédéric Chopin, 1810 - 1849; compositor y pianista polaco)

- “Buenas, quería una hamburguesa”.
- “Bien, ¿la quiere doble de queso? ¿Patatas grandes o pequeñas? ¿Qué bebida quiere?”.
- “Pues no sé, me da igual”.
- “Esta semana tenemos en promoción, si lo desea, el kingbigmacgroenlandia. Es mi deber informarle que si pide doble de lechuga puede llevarse gratis una ración de aritos de cebolla con su correspondiente sobre adicional de mayonesa. Además, por cada refresco grande obtendrá un muñeco de LaabduccióndeHannaMontana y entrará en el sorteo de dos entradas para ver la película en 3d
- “Ya, pero yo quería una hamburguesa normal y ahora no sé...”
- “No se preocupe, ahí tiene los carteles de las ofertas de esta semana para que se lo piense”.

Y justo ahí es donde se queda uno embobado, mirando los paneles de fotografías imposibles (las sugerencia de presentación se parecen como un huevo a una castaña) con millones de combinaciones posibles. Un gesto que, por cierto, ( y salvo por algún que otro matiz), nos iguala a esos grandes corredores de bolsa en Wall Street cuando, en pantallas muy similares, consultan las cotizaciones del Nasdaq ese o como se diga.

Para que luego digan que comprar una hamburguesa no es distinguido. Eso sí, correspondería mucho más a la realidad que estos sitios en vez de comida rápida se llamaran de comida burocrática.

Es sólo una idea.