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1412. Viernes, 29 mayo, 2009

 
Capítulo Milésimo cuadringentésimo duodécimo: "Mas ata pelo de coño que maroma de barco". (Refrán español)

Que las películas porno han marcado más de lo que parece la vida de la gente normal da buena cuenta la moda que se estableció, ya hace algunos años, en relación al rasurado de nuestras nobles zonas. Unas décadas atrás, a nadie se le hubiera ocurrido pasar ni una simple tijera por semejantes sitios (si acaso algún depilado a la brasileña por aquello del agosto en Benidorm) pero bastó ver aquellas películas, tan llenas de tacones de aguja y collares de perlas como ausentes de pelos, para que se pusiera de moda el criterio capilar que lucían estos grandes genios de la interpretación (a la par que virtuosos del diálogo).

Ahora parece que las cosas van cambiando. Dicen que el pelo por ahí vuelve en su justa medida. Normal. La ley del péndulo siempre hace de las suyas. Lo que antes era extraño, y por lo tanto atractivo, pasó a ser habitual y ha dejado de ser original. Ya no triunfan los rasurados, ahora triunfan los pelos cortos que estén bien cuidados. Lo apuntan algunos especialistas en el tema a través de varios artículos publicados en las más prestigiosas revistas del sector.

Y llegados a este punto es cuando me pregunto cómo es posible que gente adulta, a la que se le supone madura y responsable, sea capaz de perder el tiempo con semejantes gilipolleces. Yo el primero.