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1785. Lunes, 14 marzo, 2011

 
Capítulo Milésimo septingentésimo octogésimo quinto: “Los más obstinados suelen ser los más equivocados, como todos los que no han aprendido a dudar. (Samuel Butler, 1612-1680; poeta inglés)

Alguien trajo un par de bolsas, estaban sin pelar. En menos de tres minutos, en cuanto se corrió la voz, aquello fue una locura. Se abalanzaron sobre ellas como posesos y una enajenación colectiva se apoderó de la mayoría. Durante un buen rato sólo se ha estado oyendo el cric crac del pelamiento.

Yo creo que en vez de sal, a las pipas les ponen coca. Sólo así es posible semejante adicción a ellas.