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1819. Miércoles, 11 mayo, 2011

 
Capítulo Milésimo octingentésimo decimonoveno: "¿Qué ve el ciego, aunque se le ponga una lámpara en la mano?" (Proverbio maltés).

Aunque muchos tienen la idea de que es como plantar champiñones o criar caracoles, cultivar marihuana no es tan fácil como pudiera parecer; hay que estar atentos a las lluvias, a las heladas, a las plagas y (valga la redundancia) hasta a los agentes de la autoridad. Pero hoy, en peluchepráctico, un pequeño truco para que las -por muchos- amadas hierbas crezcan con algo menos peligro de ser trasquiladas por sus depredadores naturales: cuando alcancen los 15 cm de altura les podemos unos claveles (naturales, por supuesto) en la punta, que ataremos con un hilo verde. Pasarán completamente desapercibidas.

Nota al margen: no conviene usar nunca rosas, siempre habrá pretenciosos capullos empeñados en arrimar su nariz al ídem pudiendo dar al traste con la idea.



La verdad es que me importa un bledo todo lo anterior, (hay que ser tonto para fumarse lo mismo que come una vaca y encima pagar por ello) pero, !las ganas que tenía yo de poner aquí un cartelito de estos tan reglamentarios y que tanto caché de dan a cualquier cosa por muy estúpida que sea! A las pruebas me remito.