. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

1839. Miércoles, 8 junio, 2011

 
Capítulo Milésimo octingentésimo trigésimo noveno: "Puedes aplastar a una persona con el peso de tu lengua” (Proverbio murciano)

Aplicar esquemas freudianos a los hechos cotidianos puede conducir a unas conclusiones sorprendentes que nos van a hacer entender mejor la esencia de las cosas. Veamos.

Los que pertenecen a un partido político son miembros. Los grupos en los que esos miembros del partido expresan sus opiniones son órganos. Y la impresión de esos órganos del partido se realiza en aparatos.

Si, como es evidente, estos señores tienen fijación por ciertas partes anatómicas, es normal que su máxima obsesión sea estar todo el día tocándonos los huevos a los demás.

Luego dicen que elfroid está caduco. Sí, ya.