. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

1848. Martes, 21 junio, 2011

 
Capítulo Milésimo octingentésimo cuadragésimo octavo: “Emborracharse no es bueno porque al día siguiente no se encuentra uno en condiciones de seguir bebiendo" (Dámaso G., 21 años)



Peluche -servidor- advierte que cualquier parecido con la realidad –especialmente la realidad política- de ahora mismo es pura coincidencia ya que tan pinturera fábula nada tiene que ver con la actualidad, y mucho menos con esos seres abnegados que cada día, con convicciones y principios, se sacrifican y luchan por nuestro bienestar: los políticos.

Y peluche –servidor- ahora mismo está tirado por el suelo muerto de risa mientras le crece la nariz. La gilipollez lo merece.