. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

1916. Viernes, 11 noviembre, 2011

 
Capítulo Milésimo noningentésimo decimosexto: “! Cuán caprichosa es la vida! Un hombre puede convertirse en cornudo fácilmente, sin haber hecho absolutamente nada para merecerlo" (José L. G. 43 años, parado)

Existen números sagrados. Números esotéricos y muy filosóficos. por ejemplo: uno, el punto; dos, la línea, tres, el espacio; tres, cuatro y cinco, el trio pitagórico; siete, número de cábala de los sacramentos, de los días de la creación, de las vacas gordas y de las vacas flacas, de las bienaventuranzas, de las peticiones del padrenuestro; doce, número bíblico de las tribus y de los apóstoles. Así hasta el infinito y más allá. Hoy, sin ir más lejos, es oncedelconcedelonce..

Pero este fin de semana, esto, sea lo que sea, también tiene un número protagonista: el nueve, el número del alma, el alfa y la omega de los pitagóricos, el primer cuadrado de un número impar, el único número capaz de dar vida a cualquier otro número: (9+1=10=1, 9+2=11=2, 9+3=12=3...)

Este fin de semana, esto, se lo que sea, cumple nueve años ya. Y los que -entre todos- nos quedan. Seguro. Gracias.

¡Ah!, he traído el hielo picado y la hierbabuena... me encargo –todo sea por no trabajar- de preparar los mojitos. Id pasando