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1755. Lunes, 31 enero, 2011

 
Capítulo Milésimo septingentésimo quincuagésimo quinto: "Todos hemos oído decir que si un millón de monos aporrearan un millón de máquinas de escribir con el tiempo llegarían a reproducir las obras completas de Shakespeare. Ahora, gracias a los blogs, sabemos que eso no es cierto". (Robert J. Wilensky 1943; escritor estadounidense)

Dos kilos trescientos cuarenta gramos de folletos. Comprobado en la básculita esa -especialparadietas- que te mide hasta los microgramos. En una semana he recogido dos kilos trescientos cuarenta gramos de folletos del buzón. Hay uno de propaganda sobre una obra de teatro en el centro de la tercera edad; tres del ayuntamiento explicando lo bien que lo han hecho todo; otros tres del un mismo restaurante anunciando su nueva y renovada carta de temporada (los chinos de toda la vida ahora resultan ser delicados asiáticos); un catálogo de una empresa de muebles de oficina; dos tripticos de una agencia de viajes con la semanadelcrucero descuentodelonceporciento, y varios, muchos, demasiados, de hipermercados, supermercados y mediopensionistas ofreciendo todo tipo de rebajas, ofertas y ofertones para épocas de crisis.

Dos kilos trescientos cuarenta gramos en una semana, nueve kilos trescientos sesenta gramos al mes, ciento doce kilos trescientos veinte gramos año… multiplicado por cada uno de los buzones… ¿cuántas toneladas significa? Y no lo digo yo por los árboles (por mí -y cada uno tiene sus prioridades- como si los rebanan a todos) sino porque la gente se pasa el día quejándose del spam que encuentra en el correo electrónico, poniendo filtros para que no llegue, y hasta denunciando a quienes los envían y, en cambio, de este otro, tan indeseado como aquel, no sólo no dicen ni sino que, además, son los primeros que corren a abrirle el portal al repartidor en cuanto llama.