. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

1853. Jueves, 30 junio, 2011

 
Capítulo Milésimo octingentésimo quincuagésimo tercero: "La casualidad es siempre actual: ten siempre a punto el anzuelo. En la tranquilidad de las aguas, donde menos te lo esperas, estará tu pez (Publio Ovidio 43 a. C. – 17 d. C.; poeta romano)

Puñetera manía con la asepsia en los hospitales. Tu llegas a una uvi, a una uci (o como quieran que las llamen esta semana) y te visten, revisten y disfrazan como si fueras a viajar a La Luna. Y casi por el mismo coste.

A ver, ¿es que los moribundos van a ir a una fiesta, a casarse, o a la piscina?, entonces, ¿qué más da que estén sucios? Un moribundo sucio da más aspecto de moribundo, de honrado agonizante, de persona que no quiere aparentar. Y es de lo que se trata. Estamos confundiendo churras con merinas y eso no puede ser bueno. Ya sin tener en cuenta (por aquello de que aunque lo pensemos es políticamente incorrecto decirlo) lo evidente: que la asepsia es una cosa de maricas. Deberíamos de entender que estamos en crisis y que todos sabemos que hay muchos sitios de los que se puede –y debe- ahorrar. Cuanto antes empecemos, mejor.