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1946. Lunes, 16 enero, 2012

 
Capítulo Milésimo noningentésimo cuadragésimo sexto: “No hay más que un modo seguro de dar una vez en el clavo, y es dar ciento en la herradura” (Miguel de Unamuno, 1864-1936; filósofo español)

Pasando de abogado, médico, informático o ingeniero, profesiones en las que si das una patada te salen millones (de parados). Lo mejor es buscarse un oficio de esos que, dichos de sopetón, la gente te mire como si fueras un premio Nobel.

Hay un Vocabulario de ocupaciones, libro publicado por el Ministerio de Trabajo en 1963, que contiene un amplio catálogo de rarezas laborales cuyo nombres puestos en el currículo pasaran de todo menos desapercibidos. Van unos ejemplos.

- Encanutador: persona que se ocupa de emboquillar cigarrillos.
- Fresquista: el que pinta al fresco.
- Misturero: encargado de hacer mezclas.
- Cefalógrafo: dedicado a las ciencias que tratan la cabeza.
- Desbullador: abre y vende ostras.
- Fresquero: transporta o vende pescado.
- Bermejero: pintor de brocha gorda.
- Chapucero: herrero especializado en fabricar clavos y otras cosas bastas de hierro.
- Enredador: que tiene o arma redes para cazar.
- Chinchador: persona que maneja una máquina de liar tacones o suelas.
- Diablero: oficial de la industria lanera que hace las mezclas para fabricar hilo.

Yo lo de chapucero o chinchador a lo mejor no lo pondría mucho.. pero con los demás, presume uno de expediente. Seguro.