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1951. Lunes, 23 enero, 2012

 
Capítulo Milésimo noningentésimo quincuagésimo primero: “Siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contesta que sí y ponte enseguida a aprender como se hace. (Franklin Delano Roosevelt,1882-1945; político estadounidense.)

Desde hace muchos años es costumbre –especialmente en el ambiente laboral- que los subordinados realicen cortes de mangas a sus superiores. Sin embargo, y a pesar de cumplir una labor imprescindible dentro de las relaciones jefe-empleado, de un tiempo a esta parte -y por aquello de lo políticamente correcto- parece que no está bien visto realizarlos y hasta hay quien, rizando el rizo, los considera ¡una falta de respeto!

Con el fin de promover tan acreditada tradición y poder sortear las sanciones correspondientes sin que por ello uno renuncie al higiénico desahogo que dicho gesto proporciona, tantos hombres y tan poco tiempo tiene el gusto de ofrecer un variado muestrario de cortes de mangas destinados a plasmar -delante del superior de turno pero sin que él se entere- las muchas muestras de descontento laboral que continuamente nos causan.


Y aunque el desahogo no va a ser el mismo, si es muy recomendable realizarlos en silencio, es decir, sin proferir los insultos que en ese momento a uno se le pasan por la cabeza. Será duro contenerse, sí, pero a la larga compensa.