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1997. Martes 10 abril, 2012

 
Capítulo Milésimo noningentésimo nonagésimo séptimo: " Las personas que se cortan más fácilmente son las personas cuerdas” (Proverbio letón)

Uno, recién llegado de China, país que ha tenido la suerte de visitar ya en varias ocasiones, lo ha comprobado en persona: los chinos son un pueblo difícil de conocer. Y no porque sean antipáticos, al contrario, pero son tantos, hablan tan raro y encima se parecen entre ellos tanto que un mínimo despiste basta para que en vez de pedirle la comida al camarero que te estaba tomando nota, se lo hagas al acupuntor de guardia.. y sin que notes el más mínimo cambio. Son como los pitufos pero en rosadito, que, por cierto, lo de amarillos se lo debió de inventar alguien que confundió un hospital de hepatíticos con algún centro comercial de Shanghái.

Lo que si me ha chocado es la cantidad de gente que hay por la calle a todas horas en las ciudades chinas y lo poco que se les ve cuando vienen aquí. Ya sé que en su país son muchos más, pero no son pocos los chinos que viven en España y apenas se dejan ver: ¿alguien ha visto alguno en el cine? ¿Y en algún museo? ¿De fiesta en alguna discoteca? ¿Alguno paseando?

Y eso que, como me dice un amigo al que planteo estás profundas reflexiones metafísicas.. tampoco somos tan distintos: ellos comen bambú y nosotros tomamos cañas.