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1998. Miércoles, 11 abril, 2012

 
Capítulo Milésimo noningentésimo nonagésimo octavo: " La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos (Louis Dumur, 1860 -1933; poeta francés)

Bobo, que eres bobo, que siempre te dejas engañar. Menuda cara de satisfacción se te ponía aquel invierno cuando volvías saltando entre charcos en el alegre camino de tres kilómetros hasta la parada del autobús. "Ahora es la mitad de nuestro sueldo -decías, idiota-, pero dentro de diez años no será nada, y el piso, oh, sí, el piso, será nuestro, y luego ya no pagaremos y los años se vienen y los años se van y nosotros nos iremos y no pagaremos más”, con la tranquilidad que -decías, cretino- da tener algo tuyo.

Y una hipoteca de mil euros al mes y ellos siguiéndote la pista. Cada vez que te subían cincuenta euros el sueldo, te subían cien el teléfono y trescientos la luz y cuatrocientos el gas, y los gastos generales cuatrocientos veinte. Bobo, que eres bobo. Y así hasta hoy. Los mil de la hipoteca siguen siendo mil pero pagas otros mil de gastos de casa, de luz, de teléfono. Y, además, algo hay que comer. Que no da melón, que no da. Y mientras andas por el mismo descampado de antaño lleno charcos, reconvertido durante los buenostiempos en zona verde, y hoy ocupado por el del bar con esas tres cajas de pepsi que pone siempre, el muy guarro, piensas que sí, que estás así por tu mala cabeza, y que ya puedes llorar ya, ya puedes lamentarte, pero, !ay qué distinta sería la vida si no hubieras hecho caso a aquel banco!, bobo, que eres bobo, que siempre te dejas engañar.