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2009. Jueves, 26 abril, 2012

 
Capítulo Dosmilésimo noveno: "El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable” (Proverbio hebreo)

Pocas actividades -más bien ninguna- se salvan del paro, pero si hay ciertas profesiones en las que parece que todavía la saturación no es total. Me cuentan lo difícil que está encontrar panaderos. Normal, tener que trabajar toda la noche para vender una barra a 38 céntimos teniendo en cuenta el precio al que está la harina (que la van a acabar vendiendo en papelinas) no debe de compensarle a nadie. Si es por pasarse la noche amasando sale mucho más rentable trabajar con una barra americana que con una de pan. Fijo.

Pero no entiendo lo de la falta de maquilladores de cadáveres, trabajo creativo, elegante, moderno, y que tanto ha ayudado a dar otro aire a unas circunstancias, la de los velatorios, que siempre han tendido fama de lúgubres. Y con razón. Antes entrabas en uno temiendo la gran pregunta que, por más que la intentabas esquivar, siempre te hacían: “¿quieres verlo?”; ahora, con los artistas del maquillaje ya es otra cosa. Si el trabajo lo ha hecho un buen profesional hasta da gusto acercarse. Hay verdaderos genios capaces de dejar al abuelo del vecino del tercero muerto por lo del “hecho biológico” (que dirían los pedantes), igualito que el cristianoronaldo saliendo de la ducha. Y eso, sin photoshop de por medio, tiene su mérito.