. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

2174. Viernes, 15 febrero, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo centésimo septuagésimo cuarto: “Nadie debe cometer la misma tontería dos veces, la elección es suficientemente amplía” (Jean-Paul Sartre, 1905 – 1980; filósofo francés)

Un sujeto se acercó a una chica y le dijo con la mayor naturalidad: "señorita, si usted quisiera hacerme el favor de acostarse conmigo yo le daría diez mil euros". "Pues bueno" dijo la chica. "!Ay que distraído soy!”, dijo entonces el otro, "quise decir diez euros". "Bueno, pero usted ¿qué se ha creído que soy yo?" replicó la chica airada. "Lo que usted es, señorita", observó el otro, "ha quedado perfectamente claro, ahora de lo que estamos hablando es de dinero".

Evidentemente, cada cual tiene su precio, lo que pasa es que hay precios que nadie tiene suficiente dinero, o lo que sea, para pagar. A un transeúnte a quien se acercó un desconocido y le dijo que quería comprar los pantalones le entró un ataque moral de no te menees, tanta indignación le causo tal proposición, pero cuando el otro le ofreció fríamente mil euros al contado, ya se los estaba quitando sin cuidarse del que dirán. es lo de siempre. Yo, lo pongo por delante, tengo mi precio, y créanme que no es muy alto. A ver si alguien se anima, aunque sólo sea por hacer bueno aquel refrán de siempre hay un roto para un descosido, porque por otra cosa...