. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

2181. Martes, 26 febrero, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo centésimo octogésimo primero: " Por muchos idiomas que se dominen, cuando uno se corta al afeitarse siempre utiliza la lengua materna” (Proverbio galo)

Hoy estoy espiritual y he decidido tomarme al pie de la letra aquellas dos inscripciones escritas en la fachada del santuario de Delfos. Una decía: "conócete a ti mismo" y la otra: "nada en exceso". Pues manos a la obra, teniendo en cuenta que ayer hasta trabajé un poco, y es del dominio público que el trabajo en lunes cuenta doble, y que nada (y menos que nada el trabajo), debe de hacerse en exceso, hoy me toca lo de conocerme a mí mismo.

Pero como resulta que soy bastante simple, y sobre todo sabiendo la cantidad de años que llevo conmigo mismo, la cosa está clara; como ya me conozco muy bien, hoy sólo me queda descansar todo el día, así mejoraré yo y mejorarán los demás,  que como decía aquel de mi pueblo, el tiempo que invertimos en mejorarnos recorta el tiempo perdido criticando a los demás.

Hoy martes de vagueo espiritual. Así sea. Espero.