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2190. Lunes, 11 marzo, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo centésimo nonagésimo: "Los hombres que llevan pendientes en las orejas están mejor preparados para el matrimonio, ya experimentaron con el dolor y compraron joyas” (Vicente P., 42 años, divorciado)

Algunos pequeños y sutiles (muy sutiles) detalles en los que empezamos a notar que el tiempo pasa...

Preferir los hoteles -cuatro estrellas mínimo- al camping. Dejar de ser tan "apasionado" con las opiniones para empezar a ser más políticamente correcto. Tener medio sex-shop en casa. Disfrazarse en los carnavales sin necesidad de ponerse la máscara, - ya empieza a ir incluida una natural-. Aburrirte cuando te quedas solo en casa. Empezar a ver las orgías como algo ridículo. Tener gatillazos. Engancharse al clamoxil. Intentar vivir una historia de amor con alguien más joven (¿por qué lo llaman "amor" cuando quieren decir sexo?). Intentar enamorase de alguien más mayor por su "interior" sin antes comprobar sus posibilidades "exteriores". Empezar a afeitarse todos los días. Ver a los antiguos compañeros de estudios casados, con hijos, calvos, con barriga y con bigote y pensar lo mal que trata el tiempo a los demás pero lo bien que se conserva uno mismo. Comprobar que las gominolas sobadas tienen más sustancia y mucho más sabor (están mucho más ricas). Ir a Ikea y no comprar nada. Ir a Ikea y comprar un vajilla japonesa de treinta piezas. Ir a Ikea. Engordar. Leer los editoriales de los periódicos. Recoger los calcetines limpios enrollándolos de dos en dos. Los dolores de espalda. Los dolores de cuello. Los dolores de piernas. Los dolores del alma. Saber que ni Alaska ni José Manuel Parada formaron parte del Duo Dinámico. Saber quién es Alaska. Saber quién es el Duo Dinámico. Presumir de lo bien que uno cocina. Saberse el nombre de algún ministro. La afición por los productos naturales (a poder ser con bífidus), la leche con calcio y los tés adelgazantes. Decirle a todo el que quiera oírte lo bien conservado que estás. Tener un tubo de hemoal en el botiquín. Creerte que Madonna canta. Empezar a abstenerse en cualquier votación, elección y/o referéndum (la abstención y la abstinencia suelen ir unidas). Ponerle esencia deloquesea al agua de la bañera. Coleccionar cosas viejas e inútiles (la empatía suele funcionar). Empezar a creer que las cremas antiarrugas funcionan después de haber estado toda la vida pensando que los milagros no existen. Coleccionar cremas antiarrugas por si acaso existen los milagros y alguna funciona. Tirar la toalla con el inglés. No meterse en la oreja nada que no se compre en la farmacia. Fingir que has leído a todos los clásicos y que te estás aficionando a la música idem. Conocer el nombre del médico de la Seguridad Social que te corresponde. Empezar a desterrar aquellos tontos principios contra Gucci, Chanel, Dior, Valentino o Louis Vuitton. El sueño que te entra después de comer. El sueño que te entra a las diez de la noche. El sueño que te entra siempre y en todas las partes.. menos cuando quieres que te entre sueño. Preferir el Corte Inglés al Rastro. Saber poner la lavadora. Pensar en hacer testamento. Subir siempre en ascensor. No darle importancia a que El Coyote sea incapaz de alcanzar al Correcaminos. Pensar en volver al gotelé. Cambiar de colonia. Apuntarte a un gimnasio. El aumento de las cartas del banco cada vez que abres el buzón (y que resulta ser directamente proporcional a los meses que vas cumpliendo). Empezar a usar la escobilla del retrete. Comprobar que la talla 40 de los pantalones la hacen cada vez más pequeña. Escribir un blog y ser capaz de mantenerlo más de dos semanas.

Arg, arg, arg, arg.. suma y sigue....