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2221. Martes, 7 mayo, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo ducentésimo vigésimo primero: "Casi todos podemos soportar la adversidad; pero si queréis poner a prueba de verdad el carácter de un hombre, dadle poder”. (Abraham Lincoln 1809 - 1865, político estadounidense)

Grigori Nestor, ucraniano, murió a los 116 años presumiendo de haber tenido una vida tan larga gracias a dos cosas: su ignorancia -se jactaba de no haber leído jamás ni libros ni periódicos-, y a su privación de cualquier conocimiento carnal; estaba convencido de que dicha práctica es letal para el cuerpo humano. Clara Meadmore, 113 años, conocida como la virgen británica precisamente por ser virgen y británica (originalidad ante todo). Chian Chi, 108 años, después de una primera (y única) experiencia, pasó los últimos ochenta años de su vida alejado de cualquier contacto bíblico. Vivió sólo hasta los 108. Ya moribundo achacó su prematura muerte –siempre presumió de que llegaría a los 120- al tropezón que tuvo cuando tenía 28.

Y así una larga retahíla de centenarios que pululan por esos mundos de dios.

La conclusión resulta evidente e incuestionable: es preferible vivir menos.