. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

2246. Miércoles, 12 junio, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo ducentésimo cuadragésimo sexto: "Lo que las leyes no prohíben, puede prohibirlo la honestidad (Lucio Anneo Séneca 4 a.C.- 65 d.C. filósofo romano)

Primer boceto (aproximación sin revisar) de la traducción al sudamericano (frijolito) de la obra “El Ingenioso Hidalgo de Don Quijote de la Mancha”, (pendiente de fijar, limpiar y darle esplendor las academias de las lenguas correspondientes)

En un pueblecito de la Mancha, cuyo nombre prefiero no referir, habita una suerte de geltilhombre de pértiga en percha y escudo anciano. Tenía un fiasco de caballo y un veloz can. Gustaba tomar res en el almuerzo y frijoles en la noche.
Había en su residencia una ama que pasaba cuarenta, reapenada, rellorosa, resfriada, que igual lustraba la recámara que pasaba el fierro a las piyamas, una sobrina veinte años vieja, aunque miraba más joven, que lucía linda, de morocho cabello, de tan lindas toronjas, y un fiel sirviente, industrioso hombre.
Era llamado, Quijano, Alonso Quijano, Don Quijote para los amigos.
Diole la afición, en vez de jugar cartas o tomar un licor en las rocas, por la lectura de hazañas exitosos héroes en la ficción, lo que hacía con frecuencia pues tenía abundancia de tiempo, y provocóle jaquecas tales que hubo de encamarse varias veces.
Un día, a las seis después meridiano, Don Quijote, dando un toquido, apremió a su criado: !Sancho, Sancho!
- ¿Me mandaba llamar? inquirió el mucamo.
-Sí -respondióle-. he decidido que me nombres comisario, para partir a la captura de pillos y rufianes y demás malvados de la ley.
.Siempre estoy presto a patir con vos -dijo Sancho (Panza para los amigos) -¿Estáis en prisa?
- Correcto, partiremos mañana en la mañana. Recuerda lo que dijo Amadis: "!Adelante"!
- "Siempre con tu señor", Jonás a los Beocios, quince sesenta y tres -asintió el ayudante.
Y así dieron comienzo sus aventuras.

Pasamos a unos comerciales.