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2259. Lunes, 1 julio, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo ducentésimo quincuagésimo noveno: " No me siento viejo porque tenga tantos años tras de mí, sino por los pocos que tengo por delante” (Ephrain Kishon, 1924, humorista israelí.)

Cuentan las crónicas que un verdugo de la Revolución Francesa pedía a sus condenados que, si seguían mínimamente conscientes una vez decapitados, le hicieran el favor de parpadearle.

Y cuentan las crónicas que fueron varias las cabezas que lo hicieron durante, al menos, 30 segundos.

De lo que se puede sacar dos incuestionables conclusiones: que debe doler lo suyo que te corten la cabeza (aunque sean sólo unos cuantos segundos), y lo que es más importante, que hasta en las peores situaciones, en los momentos más difíciles, hay gente amable a la que no le importa echarte una mano... sobre todo si les pides las cosas por favor.

No deberíamos perder la fe en la humanidad. Nunca.