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2264. Lunes, 8 julio, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo ducentésimo sexagésimo cuarto: "La capacidad de atención del hombre es limitada y debe ser constantemente espoleada por la provocación". (Albert Camus, 1913 - 1960; filósofo francés)

A punto de sumergirme en la primera tanda de vacaciones –el miércoles es el último día de la temporada-, un grave tema me ronda por la cabeza: necesito comprarle un regalo a mi suegra. Claro que también necesito volumen en mi pelo. Aunque decirlo sea políticamente incorrecto. Con los tiempos que corren no puedo preocuparme por mi coronilla rala cuando hay hambre en el mundo. ¿Cómo vas a preocuparte de que se te vea la cotorina cuando hay hambre en España? No ya en África, que eso ya lo sabíamos desde el Pleistoceno, pero ¿en España? Pues sí, hambre. Y claro ahora me parece una frivolidad ir alcorteinglés a por un bolso miumiu para mi suegra, sobre todo cuando puedo regalarle la pulsera que dan con el Pronto.

Austeridad. Tiene que entenderlo. Además, que ella, con sus potos, sus tapetitos de ganchillo, sus reproducciones de la última cena junto al diosbendigacadarincóndeestacasa, y su gres en la cocina, es más de carrito con ruedas que de bolso. Y será útil, sí, comprendo que meter las pechugas del pollo en un bolso de marca esté bien, sí, pero no es comparable al subidón que produce lucir la pulsera delante de las vecinas cuando magree los tomates.

Y los tomates, sobre todo si son para gazpacho, se magrean mucho.