. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

2270. Jueves, 8 agosto, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo ducentésimo septuagésimo: " Podrás matarnos a todos, menos a tu sucesor” (Séneca a Nerón)

La opinión pública está muy entretenida últimamente con este jueguecito político que se llevan entre sí los (con perdón) servidores públicos dentro de las tapias del cercao para hacerse con la cucaña del poder. El espectáculo que ofrecen todos los políticos, unos con más gracia que otros, se asemeja mucho a un corro de la patata, a una corrida de sacos, a una fiesta de la gallina ciega y el público asistente observa encaramado a los muros de su bunker o afilando la pestaña por las mirillas este festival de zancadillas, de maniobras de pasillo o de sutiles gamberradas que se gastan unos a otros. Luego, nunca llega la sangre al río, que a ninguno le gusta tirar piedras contra su propio tejado y aquí todos está bajo el mismo techo.

Entre capullos y gaviotas nos están tomando por idiotas. Todos.