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2273. Martes, 13 agosto, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo ducentésimo septuagésimo tercero: "El dinero pasa al correr por muchos lodazales". (Jacinto Benavente, 1866 – 1954; escritor español)

Volvió al pueblo con la carta de despido de la fábrica alemana donde había trabajado durante siete años, en el bolsillo. No le hicieron el mimo recibimiento que en otras ocasiones. Le preguntaron, en la taberna, sarcásticamente por el reloj de oro y el coche. El primero lo vendió, el coche era alquilado... Y por lo que respecta a los ahorros y la indemnización percibida, lo había invertido todo en un piso en la ciudad que había alquilado a unos supuestos amigos que, con la historia de estar en el paro, hacía meses que no le pagaban.

Finalmente, el emigrante tuvo la suerte de colocarse en la misma taberna del pueblo, en la cocina. Trabajaba doce horas diarias, incluidos los domingos, eran lentejas. Se quedó con el apodo de "el alemán" y él, entre dientes, solía decir: "!Qué más quisiera yo!".