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2278. Jueves, 22 agosto, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo ducentésimo septuagésimo octavo: "Venus, una bella y bondadosa muchacha, era la diosa del amor; Juno, una terrible fiera, la diosa del matrimonio. Y siempre fueron enemigas mortales" (Jonathan Swift, 1667-1745, escritor irlandés.)

Treinta años al servicio de la empresa y ahora la jubilación. El dueño, los jefes y compañeros organizaron en su honor un almuerzo en un modesto restaurante. El discurso del dueño resultó conmovedor. Luego sus compañeros reclamaron unas palabras de homenajeado. Todos habían bebido más de la cuenta. El probo empleado, "ejemplo de sumisión, honradez y abnegación", puesto en pie por sus compañeros de mesa sólo acertó a balbucear. "Cerdos... sois todos unos cerdos". Le jalearon, le tiraron migas de pan y con grandes risotadas le hicieron sentarse a la fuerza de nuevo en la silla.

Al día siguiente, abochornado, el homenajeado se presentó para dar las gracias y excusarse, pero ni el dueño ni los jefes quisieron recibirle. Volvió a su casa y lloró largo rato pensando en aquello que siempre decía su abuela: sólo los niños y los borrachos dicen la verdad.