. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

2280. Lunes, 26 agosto, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo ducentésimo octogésimo: "Para cada pájaro su nido es hermoso". (Proverbio letón)

El idioma revela características nacionales que resisten al tiempo y que la política o las conveniencias tratan de disimular o camuflar. La manera de llamar al (escaso) salario que obtenemos del trabajo es todo un ejemplo.

En ruso el dinero de la faena "se trabaja"; en húngaro "se busca"; en Alemania "se merece" y en inglés "se toma en serio", indulgente actitud propia de países tan paternalistas y minuciosos. Claro que los ingleses, después de todo, no son más que alemanes domesticados. Y no les va mal, no.

Pero en los países latinos en cambio, en todos, el dinero se "gana" como el azar, como si fuéramos una gran ruleta en torno a la cual jugamos todos desde tiempos de los romanos, como mirando a ver lo que cae.

Somos raros.