. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

2297. Miércoles, 18 septiembre, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo ducentésimo nonagésimo séptimo: " Dadle cuerda en cantidad suficiente y se ahorcará con ella”. (Charlotte Bronté, 1816-1855, poetisa británica)

La verdad es que ya no sabe uno lo que pide, ni quien pide, ni quien se tiene que ir, ni a qué sitio, ni si han dado ya la orden, ni qué hay que liberalizar, ni de quién hay que liberalizarlos, ni de dónde es uno, ni si uno está liberalizado. No se sabe nada. Uno está perplejo. Por alguna parte tiene que haber un viejo convenio, la parte secreta de un pacto, un montón de acuerdos de esos que siempre están a punto de expirar y no expiran nunca, algún convenio. !Qué se yo! Pero algo tiene que haber, eso seguro.

Burocracia de los cojones.