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2303. Jueves, 26 septiembre, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo tricentésimo tercero: “Seamos cuidadosos con el ambiente que escogemos porque nos forjará; seamos cuidadosos con los amigos que escogemos porque llegaremos a ser como ellos”. (William Clement Stone, 1902- 2002; empresario estadounidense).

La revista Colors, de la casa Benetton, realizó pruebas de laboratorio al papel moneda en circulación por distintos países. En el 90% de ellos encontraron restos de cocaína. Dejando a un lado que, tal y como está el asunto, no encontraran restos en el 100% de los billetes, la cosa es hasta aquí, lógica. Ciertas rutinas tienen su proceso y siempre será más fácil enrollar un billete de veinte que una tarjeta de crédito o un DNI, por más que -también siempre- de pena desperdiciar los restos que quedan al usar previamente -y según costumbre- los susodichos billetes. O eso me han contado, vamos.

Pero no iba yo por ahí. Resulta que además de la habitual –y lógica- farla, en más de un 50% de los billetes analizados aparecieron (entre otras miles de sustancias) residuos orgánicos, concretamente “restos de heces fecales, mocos y semen”, un tipo de restos que apenas aparecían en un 10% de los billetes analizados en los estudios anteriores. Lo que demuestra que, por más recuperacióneconómica que quieran hacernos ver, la crisis nos está achuchando a base de bien y empieza a tocar hasta los artículos de primera necesidad. No nos llega ni para pañuelos ya.

Por cierto, y volviendo a lo de la coca, el que invente una tarjeta de crédito rígida pero que luego se pudiera (o pudiese) enrollar –un dosenuno mismamente- se hace rico seguro. Mercado sobra, desde luego.