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2306. Martes, 1 octubre, 2013

 
Capítulo Dosmilésimo tricentésimo sexto: “La comida más peligrosa es la tarta de bodas" (Proverbio americano)

Que vale, que no es nuevo, que mi alergia al matrimonio es ancestral, que uno lo larga cada vez que puede, (eso y lo de que me gusta más un hombre que a un tonto un lápiz son comodines infalibles si anda cerca el mariebrizard con hielo), pero es que toda la sabiduría, la experiencia y, sobre todo, el sentido común apuntan en el mismo sentido:
- Casarse está bien, pero no casarse está mejor.
- Boda y mortaja del cielo baja.
- Algunas personas preguntan cuál es el secreto de un largo matrimonio. Nosotros nos tomamos tiempo para ir a un restaurante dos veces a la semana: la luz de una vela, cena, música suave y baile. Ella va los martes, yo voy los viernes.
- De tales bodas, tales costras.
- Casarás y amansarás.
- El amor es un largo y dulce sueño, y el matrimonio es el despertador.
- Casarse por segunda vez es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia.
- El matrimonio es al amor lo que el vinagre al vino. El tiempo hace que pierda su primer sabor.
- Más vale un buen compromiso que un mal matrimonio.
- Matrimonio de arrancados, es fábrica de encuerados.
- Por cada cien matrimonios, ciento dos arrepentidos.
- Unos se casan por la iglesia, otros por idiotas.
- El secreto de un matrimonio feliz es perdonarse mutuamente el haberse casado.
- El matrimonio es una cadena tan pesada que para llevarla hace falta ser dos; y, a menudo, tres.
- En la antigüedad, los sacrificios se hacían ante el altar. Actualmente, esa costumbre perdura.
- Casarse es la última decisión que toma un hombre.
- La razón de ser de muchos matrimonios es el patrimonio.
- El día de San Valentín es aquel en el que muchos casados caen en la cuenta de lo mal tirador que es Cupido.
- Nunca tengas remordimientos por lo que has pensado sobre tu esposa; ella ha pensado cosas peores de ti.
- Un hombre enamorado estará incompleto hasta que se case. Cuando lo haga, estará acabado.
- Fui casado por un juez. Debería haber pedido un jurado.
- Nunca conocí la auténtica felicidad hasta que me casé. Y para entonces ya era demasiado tarde.
- Los solteros conocen más acerca de las mujeres que los casados; si no fuera así, estarían casados también.
- Lo que teme un hombre cuando piensa en el matrimonio no es atarse a una mujer, sino separarse de todas las demás.
- El amor abre el paréntesis, el matrimonio lo cierra.
- El matrimonio es una barca que lleva a dos personas por un mar tormentoso; si uno de los dos hace algún movimiento brusco, la barca se hunde
- Muchos hombres enamorados del hoyuelo de una muchacha cometen el error de casarse con toda ella.
- Se necesita una rienda floja para mantener a un matrimonio fuertemente unido.
- Los tres anillos del matrimonio son: el anillo de compromiso, el anillo de bodas y el sufrimiento.
- No quiso la lengua castellana que de casado a cansado hubiese más de una letra de diferencia.
- Indudablemente la época más feliz del matrimonio es la luna de miel; lo malo es que para repetirla, han de suceder cosas muy desagradables.
- Matrimonio: estado o condición de una comunidad que se compone de un señor, una concubina y dos esclavos, todo en solo dos personas.
- Cásate demasiado pronto y te arrepentirás demasiado tarde.
- Cuando dos personas están bajo la influencia de la más violenta, la más insana, la más ilusoria y la más fugaz de las pasiones, se les pide que juren que seguirán continuamente en esa condición excitada, anormal y agotadora hasta que la muerte los separe.
- Cualquier hombre casado debería olvidar sus errores: no tiene ningún sentido que dos personas distintas estén recordando las mismas cosas.
- Casarse es como meterse en una tina de agua caliente. Una vez te has acostumbrado, ya no esta tan caliente.
- Nunca estarás felizmente casado con alguien hasta que no te divorcies de una parte de ti mismo.
- El matrimonio debe luchar constantemente contra un monstruo que lo devora todo: la rutina.
- El castigo más apropiado para la bigamia es tener dos suegras.
- El matrimonio es una horrorosa confesión pública de una intención estrictamente privada.
- Cuando una chica se casa cambia la atención de muchos hombres por la desatención de uno solo.
- Tras unos cuantos años de matrimonio, un hombre puede mirar a través de una mujer sin verla, y una mujer puede ver a través de un hombre sin mirarlo.
- Mi mujer me dice que no le importa lo que yo esté haciendo cuando estoy lejos; siempre y cuando no sea algo que este disfrutando.
- Casi siempre que un matrimonio se lleva bien, es porque uno de los esposos manda y el otro obedece.
- Hay maridos tan injustos que exigen de sus mujeres una fidelidad que ellos mismos violan, se parecen a los generales que huyen cobardemente del enemigo, quienes sin embargo, quieren que sus soldados sostengan el puesto con valor.
- La política no hace extraños compañeros de cama; los hace el matrimonio.
- ¿Por qué una mujer se pasa diez años intentando cambiar los hábitos de su esposo y después se queja de que no es el mismo hombre con el que se casó?
- Solo me casaría con un hombre si tuviese 15 millones de dólares y me diese la mitad, además de garantizarme que iba a morir antes de un año.
- El matrimonio es un soborno para hacerle creer a un ama de casa que es un cabeza de familia.
- Es más fácil ser un amante que un marido por la sencilla razón de que es más difícil ser ingenioso todos los días que decir cosas bonitas de vez en cuando.
- Casarse es como meterse en una tina de agua caliente. Una vez te has acostumbrado, ya no esta tan caliente.
- Toda la sabiduría y la experiencia apuntan a lo mismo a que, como decía un importante santo, casarse está bien, pero no casarse está mejor.
- Lo más razonable que se ha dicho sobre el matrimonio y sobre el celibato es que hagas lo que hagas te arrepentirás.
- ¿Sabes qué hice antes de casarme?, ¡lo que quería!
- Siempre que salimos mi mujer y yo, caminamos tomados de la mano. Si la suelto, se pone a comprar.
- Ya hace 18 meses que no hablo con mi mujer... Es que no me gusta interrumpirla.
- Después del casamiento, marido y mujer se vuelven caras de una misma moneda; no pueden verse, pero siguen juntos.
- Ella tiene una máquina eléctrica de hacer pan, una batidora eléctrica, una tostadora eléctrica. Un día me dijo: Caramba, tenemos un montón de aparatos eléctricos y no tenemos nada para sentarnos. Pensé en comprar una silla eléctrica, pero me contuve.
Aun así hay gente que se empeña en hacerlo. Y en invitarte. Por eso, servidor se va a Francia hasta el lunes -que legalicen el matrimonio allí tiene los inconvenientes que aquí: algunos hasta se casan-  para ver como dos personas se dan el síquiero este fin de semana. Ellos mismos. Avisados están.

Al menos servidor y compaña disfrutarán del viaje y -sobre todo- de unos días de vacaciones. Vuelvo el martes. Hasta entonces pues.