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2452. Viernes, 30 mayo, 2014

 
Capítulo Dosmilésimo cuadringentésimo quincuagésimo segundo: “Ya nunca le vuelvo a arreglar la tubería a la vecina, solo me dio las gracias, se ve que nunca ve porno". (Fidel H, 32 años, administrativo)

Siempre he sido partidario de la variedad. Reconozco que un coche, una escalera o la cabina de un fotomatón tienen su aquel pero, que con ciertas edades, conviene medir bien las cosas.

Resulta que escapas de las mesas por aquello de que en un impulso te puedas clavar alguno de sus picos (algo que antes hasta te daba morbo ¡maldita edad!) y piensas que hacerlo contra la pared resultará igual de morboso pero menos arriesgado.

Hasta que te das cuenta que la pared es de gotelé.

No, si por algo la cama sigue siendo el invento más aplaudido de la historia.