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2485. Viernes, 25 julio, 2014

 
Capítulo Dosmilésimo cuadringentésimo octogésimo quinto: "¿Te acuerdas cuando éramos pequeños y viajábamos en autobús al colegio? Yo sacaba el culo por la ventana y tú la cabeza, y todos creían que éramos gemelos", (Alberto F., 32 años, en paro).

Corre por internet un viejo chiste en el que, con una cierta lógica, se explica el significado de las protuberancias que todos tenemos en la punta de los senos: es Braille y significa “chupe aquí”. Pues bien, aunque pocos son conscientes de ello, quien más y quien menos toca, soba y hasta magrea unos cuantos pezones propios o ajenos varias veces al día. Y la mayoría lo hace a diestro y siniestro y sin el menor recato.

Los pezones son, entre otras muchas acepciones y según la R.A.E. -que son los que saben más de estas cosas-, los asideros de las bolsas.

Es decir, que cada vez que bajas la basura o vas al mercadona y te traes unas cuantas a casa resulta que estas agarrando, sin el menor pudor y con el máximo descaro, un par (o más) de pezones en cada mano. Eso sí, ahora ya no son pezones nuevos cada vez... cosas de la crisis.

Por cierto, y ya que estoy con tan exótico asunto ¿es alguna extraña idea mía o cada vez es más frecuente que los maniquíes tengan pezones? En su acepción más común, digo.

Dicho lo cual, me voy de vacaciones !que ya es hora! Vuelvo el 19 de agosto. Hasta entonces pues.