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2612. Martes, 3 marzo, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo sexcentésimo duodécimo: "Hasta la mejor salud tiene un límite”. (Esquilo, 525-456 a.C.; dramaturgo griego).

Salvo el que empiezas a escuchar cuando estás en el seno materno, (básicamente hecho un feto y en remojo como los garbanzos) aprender otro idioma es muy complicado. Quizá por eso hay una tendencia general a simplificar el significado de las palabras. Pero hasta yo, que siempre he sido partidario de los nombres obvios y que te dejan claras las cosas, tengo que reconocer que tanta simplicidad no es buena.

¿Qué ha sido del sentido metafórico del lenguaje? ¿Dónde ha quedado la magia intrínseca del castellano usando palabras tan poco descriptivas como pintalabios, cortauñas, espantapájaros, lanzallamas, rompeolas, matasuegras (aunque este tampoco es estrictamente exacto, comprobado.. y no funciona)?

Hay que echarle un poco más imaginación a las cosas. Deberíamos de tomar ejemplos de palabras como rimmel, silkpien, gloss, exfoliante, cosas que entrañen un poco de misterio, cosas que cuando te digan: "cariño, me he comprado una silkepien nueva", tú puedas contestar: “ah si, muy bien, ¿de cuántos gigas?”

Estamos perdiendo el misterio del lenguaje.