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2630. Martes, 7 abril, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo sexcentésimo trigésimo: "No se debe confundir el placer con la felicidad. Son perros de razas distintas”. (Truman Capote, 1924 - 1984, escritor estadounidense).

Después de haber completado el proceso digestivo habitual, llega la hora de evacuar. Pillas un retrete (vale cualquiera pero si se puede elegir pues mejor el de casa.. ¡gran verdad esa de que en casa hasta el culo descansa!) y te encaminas (deprisa) al receptáculo  (que para eso está) blanco brillante con forma de taza, que, por cierto, a ver a quien se le ocurrió hacerlos de esa forma, mejor no pensarlo o uno no vuelve a comer los cereales con miel de la misma manera por las mañanas.

Comienza el proceso, muy similar en casi todo el mundo; te bajas los pantalones, te sientas, te meneas hasta coger el ángulo indicado para evitar salpicaduras innecesarias y molestas, coges aire y aprietas. A veces sueles poner cara de pasarlo mal (sobre todo si la cosa viene más gorda de lo previsto y duele), aprietas más, haces fuerza, y la naturaleza estalla en todo su esplendor en uno de los momentos más feos en la historia de cualquier personahumana. Que solo hace falta mirar alrededor e imaginarse a conocidos, amigos y/o compañeros pasando por el trance para comprender que la admiración que nos pueden causar está muy sobrevalorada.

Un lío, pero es que la vuelta a la vida laboral no me sienta precisamente muy bien.