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2633. Viernes, 10 abril, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo sexcentésimo trigésimo tercero: "Cuidado con el hombre que habla de poner las cosas en orden, porque siempre significa poner las cosas bajo su control". (Denis Diderot, 1713 - 1784; filósofo francés)”.

Si hay un microcosmos complicado de entender hasta para los más expertos en la materia –y hay verdaderos profesionales del tema- ese es el de la lencería femenina. Leo que ahora se llevan con pedrería. Es decir, que lo que vienen siendo bragas y sujetadores normalitos ahora, por cuestiones de moda, llevan incrustados o cosidos en su tela algún tipo de joya, piedra o remache.

A ver, que está muy bien el rollo seductor, insinuante y tal, pero hay que tener en cuenta que estas cosas están destinadas a entrar en contacto con partes contrarias muy delicadas, unas partes que sus dueños suelen querer mucho. Y no sé yo si ponerse unas bragas con este tipo de añadidos es lo más apropiado para que el acercamiento sea lo más desinhibido posible.

Si la moda aquella de ponerse un piercing allí abajo, en su ostra de la fecundidad, trajo más de un disgusto, me imagino frotarse apasionadamente con algo parecido a un rallador de queso. Una carnicería.