. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

2643. Viernes, 24 abril, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo sexcentésimo cuadragésimo tercero: " La vida es una especie de espejo: si frunces el ceño, ella te lo frunce a ti. Si sonríes, la vida te sonríe”. (John Thackeray, 1869 – 1930; escritor británico).

Como los habituales saben, y cualquier lector ocasional puede advertir, las entradas de este blog están repletas de denuncias sociales, de protestas, de críticas, de demandas y de reclamaciones. Y hoy no podía ser menos.

Por eso, quiero reivindicar la lactancia materna. Y quiero hacerlo por un motivo en lo que pocos han reparado pero que no es mocodepavo. Resulta que si solo te han dado el biberón tienes muchas posibilidades de llegar a ser de esos desafortunados que, si de mayor eres feo y/o pobre, podrías morir con el trauma de no haber tocado nunca una teta femenina. Y aunque eso que para algunos, servidor incluido, es un motivo de alegría, para la mayoría de las personashumanas hombres no deja de ser una tragedia.

Hay que mamar más.