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2668. Martes, 2 junio, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo sexcentésimo sexagésimo octavo: “Nadie es sensato con el estómago vacío” (George Eliot, 1819 – 1880; escritora británica).

Que las personashumanas estamos mal hechas (algunas más que otras) es evidente. Y en verano se nota (mucho) más. En verano hace calor y al cuerpo no se le ocurre otra cosa que ponerse a expulsar sudor, un líquido desagradable, salado y pegajoso. Pero muy pegajoso; que yo siempre he pensado que si metes el sudor en un bote y lo pones a secar obtienes el ingrediente básico del superglue, que si no te duchas después de una buena sudada, algo que no es tan raro como se piensa, acabas más pegajoso que un kleenex en la habitación de un adolescente.

Además, el sudor no es discreto. No importa la ropa que lleves, si eres de esos que sudan con parpadear por más que disimules es imposible esconder una buena sudada. Te pongas como te pongas es empezar a sudar y formarse en los sobacos unos delatores círculos oscuros que, como el universo mismo, no dejarán de expandirse.

Por cierto, que los sobacos son una de las partes menos agradecidas del cuerpo. Mira que hay aficiones raras por ahí, pero fantasías con sobacos... alguna habrá (que para eso hay gentepató) pero son raras, raras, raras. Pobres sobacos.