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2679. Jueves, 18 junio, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo sexcentésimo septuagésimo noveno: “Cuanto mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros”. (Marco Tulio Cicerón, 106 a.C. - 43 a.C.; orador y político romano)

Somos esclavos de la educación. Apetezca o no, y aunque solo sea con un “hola ¿qué tal?”, tienes que saludar. Puro protocolo ya que normalmente preguntas por preguntar dando por sentado que el otro está bien… aunque lo más normal es que te importe una mierda como esté... a no ser que tenga algún cotilleo o alguna desgracia, que eso siempre produce morbo.

Por eso deberíamos eliminar los saludos. Total, hagas lo que hagas siempre quedas mal. Si no contestas al “hola ¿cómo estás?” quedas como un rancio; si contestas sinceramente y no estás bien, quedas como un llorica cuentapenas. Si intentas cumplir, estés como estés, con un “pues bien” eres un hipócrita. Y lo que es peor, si dices que estás bien y realmente estás en el mejor momento de tu vida parece que vas de sobrado -como si lo hicieras de recochineo- y eso está feo.

Pero es que para rematar hay gente que no se conforma con contestar “bien”, es que encima te sueltan: ¿y tú?

!Cómo si les importara!