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2693. Miércoles, 8 julio, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo sexcentésimo nonagésimo tercero: "Solo existen dos días al año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana”. (Tenzin Gyatso, 1935; Dalai Lama).

Sucede cuando acabas de conocer o te presentan a alguien. Es un momento incómodo porque, sobre todo si hay mucha distancia generacional, nunca se sabe que es lo que hay que hacer. Si te lanzas a dar dos besos y te encuentras una mano tendida en medio, malo; y si eres tú el que tiendes la mano y la otra persona se lanza a darte dos besos acabas pensando, ¡pero mira que soy rancio! Un follón.

Aunque es estos casos es mucho peor cuando te despides del encuentro y la persona a la que acabas de conocer hace lo mismo. Hay una leycósmicauniversal por la que si esto sucede, quien acabas de conocer siempre irá en tu misma dirección. Que si vas al coche y está cerca bien, pero que si -como suele ocurrir por la misma leycósmicauniversal- tienes que andar kilómetros hasta la parada del autobús, cogerlo, hacer transbordo y esperar otro autobús, el conocimiento tendrá el mismo trayecto, haciendo que el mal rato no te lo quita nadie. Ni a él ni a ti. Y no importa que con cualquier disculpa cambies de recorrido para librarte de la incómoda situación, la misma leycósmicauniversal hará que sea esa precisamente la dirección del otro. La vida es asín de cruel.