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2699. Jueves, 16 julio, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo sexcentésimo nonagésimo noveno: “El primer paso para la solución de todos los problemas es el optimismo. Basta creer que se puede hacer algo para tener ya medio camino hecho y la victoria muy cercana". (John Baines, 1935; filósofo chileno).

Uno es de las pocas personashumanas al que si tienen que localizar por teléfono tienen que llamarle a un aparato tan extraño como desconocido para generaciones enteras -pero que era muy usado en la antigüedad-: el teléfono fijo. Uno, decía, al que siempre tienen que llamar al fijo, ha notado que cada vez más, al descolgar, el interlocutor empieza la conversación con la pregunta ¿Qué tal tío, dónde estás?

Pregunta absurda salvo que te perdieras la explicación de fijo-móvil en barriosésamo.

Hay quien dice que las radiaciones electromagnéticas -o lo que sean que emitan los móviles- reblandece el cerebro y nos vuelve gilipollas. Que ahora saldrá el listo diciendo, eso no está demostrado. Y posiblemente tiene razón. Lo que pasa es que la otra explicación es pensar que cuando hablamos por teléfono simplemente nos volvemos idiotas. A lo mejor esa es más acertada.