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2718. Viernes, 4 septiembre, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo septingentésimo decimoctavo: “Solo con el humor puedes decir las cosas realmente en serio. Es como un taladro que al entrar es muy fino pero aun así llega hasta la médula”. (Alejandro Magallanes, 1971, poeta mexicano”).

El cerdo macho -con un pene curvado como un sacacorchos-, eyacula durante mucho tiempo (hasta 30 minutos) un volumen de semen muy considerable: entre 250 y 500 mililitros. Durante ese tiempo la hembra contrae el útero en repetidas ocasiones. Unas contracciones que son molestas, incómodas y hasta dolorosas para las pobres cerdas, pero que resultan imprescindibles ya que ayudan a los espermatozoides a encontrar los óvulos mejor y más rápido.

Y tampoco ellos, por muy verracos que sean, parece que estén muy conformes con el asunto: el cerdo macho acostumbra a dormirse durante el proceso.

Vamos, que lo de que los cerdos -y cerdas- gocen marranamente parece que tiene que ver más con restregarse en una charca de barro que con sus actividades lúbricas.

!La de veces que le habrán llamado a uno guarro sin razón!