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2741. Miércoles, 7 octubre, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo septingentésimo cuadragésimo primero: “Las muchas promesas disminuyen la confianza”. (Quinto Horacio Flaco, 65 a. C o 8 a. C filósofo latino).

Desde mi más completo desconocimiento me llaman especialmente la atención los anuncios de compresas. Desde hace años cada vez son un poco más finas, y un poco más finas, y otro poco más finas. ¿Dónde coño (y nunca mejor dicho) está el límite? Por muy gruesas que fueran al principio llevan tanto tiempo siendo un poco más finas y un poco más finas que tienen que estar a punto de estar hechas solo de energía... con el riesgo de que todo lo que absorban vaya a parar a otra dimensión y/o a algún agujero negro. Y todo es todo.

Y los publicistas de los tampax tampoco se quedan atrás ¿Qué les pasa a los publicistas de los tampax? Se empeñan en vendernos que cada vez son más fáciles de poner, que cada vez se notan menos y, sobre todo, que te olvidarás completamente de que lo llevas puesto. Un peligro, porque si no notas que lo llevas y, además, no te acuerdas de que te lo pusiste, puedes acabar instalándote uno detrás de otro y otro detrás de uno, hasta que aquello empiece a absorber, a crecer y termine, por cosas de la física, explotando por dentro.