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2745. Miércoles, 14 octubre, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo septingentésimo cuadragésimo quinto: "De todas las formas de engañar a los demás, la pose de seriedad es la que hace más estragos”. (Santiago Rusiñol y Prats, 1861-1931; pintor español).

En esta vida hay tres cosas que quien más y quien menos ha dejado a medias una o varias veces. La primera suele estar limitada (no exclusivamente) a un género, aunque en este caso que la tarea no se complete suela ser  un acto involuntario y las causas para el abandono, más que por aburrimiento o falta de ganas de terminarla, resulten ser elementos externos más o menos patosos (y hay unos cuantos). La segunda es ir al gimnasio, un gimnasio al que uno se apunta justo después de acabar las vacaciones y que, con un poco de suerte, acabas acudiendo hasta una semana completa después de haber pagado, eso sí, la cuota de todo el año... que para eso -!granofertón! te daban doce meses al precio de once.

Y la tercera, que se da más o menos por la misma época que la segunda, son los fascículos coleccionables. Y aunque coleccionar está bien, (por más que de ahí al Síndrome de Diógenes haya solo un paso), alguien tiene que decirlo: cualquier cosa que se empeñen en venderte por fascículos con impresionantes anuncios de televisión, ya están disponibles en las tiendas detodoacien.. con la ventaja de poderte llevar la colección completa y de golpe por el mismo precio que los señores del planetaagostini te venden solo el primer fascículo.