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2761. Jueves, 5 noviembre, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo septingentésimo sexagésimo primero: " La avaricia es de naturaleza tan malvada y perversa que después de comer tiene más hambre que antes". (Dante Alighieri, 1265 - 1321; poeta italiano).

Tú abres la cabeza de una persona para verle el cerebro y lo primero que sorprende es que parece un culo. De color gris, sí, pero no vamos a discriminar culos por su color. Cada nalga de este culo cerebral sería un hemisferio, que hay dos, pero están cruzados (una chapuza ¿qué hubiera costado ponerlos bien?), salvo en los zurdos y en los árabes… que escriben al revés. Todos los zurdos deberían ser árabes, se ahorrarían muchos problemas.

Y es que las manos de las personas son capaces de hacer cosas increíbles porque funcionan con una precisión asombrosa. Son capaces de pegar un puñetazo con fuerza y partir una nariz hasta con movimientos precisos y certeros introducir un dedo en nuestras propias narices ponernos a escarbar sin hacernos daño, vaciar su contenido y luego pegarlo debajo de la mesa sin que nadie se dé cuenta. Eso es precisión.

¿Y de qué estaba yo hablando?