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2771. Viernes, 20 noviembre, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo septingentésimo septuagésimo primero: “El cerebro se inventó para salir de casa. Y la memoria para volver a ella”. (Jorge Wagensberg, 1948, científico español).

Las hebras de los macacos, las macacas, solo permiten que los machos las monten si los pobres macacos tienen comida para pagar por ello. Además, exigen siempre tener preliminares. Los machos tienen que acicalar, acariciar y limpiar a las hembras si quieren que ellas consideren la posibilidad de coitear con ellos. Por eso, los machos nunca invertirán tiempo es tocar a las hembras con las que no tienen posibilidad de aparearse; sin embargo, con aquellas que pueden llegar a ser sus parejas pasan mucho tiempo esmerándose en atusarlas y despiojarlas.

Y algunos dudan que descendamos directamente del mono. ¡Ya les vale!