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2776. Viernes, 27 noviembre, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo septingentésimo septuagésimo sexto: “Nunca tienes tiempo suficiente para hacer toda la nada que quieres". (Bill Watterson, 1958; autor de comics).

Los leones, al igual que los gatos domésticos y otros felinos, tienen el pene cubierto de minúsculas púas de queratina. Cuando el macho se retira, las espinas del pene raspan las paredes de la vagina de la hembra, con lo cual eliminan cualquier esperma de apareamientos anteriores. El dolor que causa este rasguño estimula el cerebro de la leona, liberando una hormona que induce a los ovarios a empezar el proceso de maduración siempre que los espermatozoides sean útiles, que por culpa de la endogamia (a la prima no se le arrima) casi la mitad de ellos son deformes.

Una vez al año los leones y leonas se aparean. Ellos 100 veces al día, ellas 20. Ellos son polígamos y monopolizan a las hembras en celo para asegurarse de que todos los cachorros sean suyos. Ellas tendrán que compartir un mismo león. Ellos hasta dejan de comer con tanto trajín. Ellas no vivirán precisamente un éxtasis de placer.

Para algo que podrían disfrutar (aunque fuera una vez al año) y ya ves. Luego algunos buscando explicaciones de por qué los leones miran con esa cara de cabreo y se pasan la vida más enfadaos que un gremlin mojado. Normal.