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2786. Lunes, 14 diciembre, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo septingentésimo octogésimo sexto: “Nadie se desembaraza de un hábito o de un vicio tirándolo una vez par la ventana. Hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño”. (Mark Twain, 1835-1910; novelista norteamericano).

Navidad, tiempo de villancicos. Emoción de verdad. Versos que saliendo del corazón repartan sentimientos del alma. Te levantas con ganas de escribir poesía, pero poesía en estado puro. Intentas crear uno para zambomba pero su intrínseca dificultad me hace desistir. Al final me decido por homenajear al tambor en forma de soneto.

Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.
Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.
Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.
Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.

Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.
Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.
Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.
Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.

Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.
Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.
Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.

Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.
Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.
Purrún, purrún, purrún, purrún pun pun.

Si su ejecutor prefiere los endecasílabos, basta con que suprima un "purrún" en cada verso, con lo cual en vez de "purrún, purrún, purrún, purrún pun pun", que es como reza en estos momentos, quedaría un simple "purrún, purrún, purrún pun pun". Conviene no olvidar a los amantes del heptasílabo: a ellos con quitarle a cada verso un par de purrunes les sirve. Y, por último, a los amantes de los pentasílabos les invito, por tocanarices, que les den por el "purrún".

Y por título: El gran tamborilero. Lírica bucólica navideña en su más pura esencia y tradición.