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2788. Miércoles, 16 diciembre, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo septingentésimo octogésimo octavo: “Hay que ver el mundo que te rodea con ojos muy abiertos, porque los mayores secretos siempre se esconden en los lugares más inverosímiles”. (Roal Dahl, 1916-1990, escritor británico).

Entras en el youtube y empiezas viendo un vídeo de cualquier chorrada (por ejemplo, uno demostrando que los canguros no saltan por afición sino por lo caliente y sucio que está el suelo de Australia) pero cuando acabas de hacerlo te salen en la misma ventana 15 vídeos más relacionados con el tema. Y, por si no fuera suficiente, en la barra lateral de la derecha aparece un pedazo de lista de más vídeos y más vídeos, y más vídeos. Y vas como pelota de ping pong de uno a otro otra hasta que ya no puedes con tu alma.

Al menos el nombre está bien puesto. Es verdad que hay quien haciéndose el culto lo pronuncia yotub, pero como todos sabemos su verdadera pronunciación es yotube, es decir, la primera persona del singular del pretérito perfecto simple del verbo tener. Y se lo pusieron por una simple razón: hasta que lo descubres -e irremediablemente empiezas a perder el tiempo de vídeo en vídeo-, yo leía, yo salía con amigos, y hasta yo veía videosporno.

Hasta ese momento yotube una vida.