. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

-   


  

2714. Jueves, 6 agosto, 2015

 
Capítulo Dosmilésimo septingentésimo decimocuarto: “Cuando decimos que todo tiempo pasado fue mejor, estamos condenando el futuro sin conocerlo.” (Francisco de Quevedo, 1580 – 1645; escritor español).

Me voy de vacaciones. Y ya de paso aprovecharé para ponerme a dieta estricta, una dieta que tendré que cumplir sí o sí teniendo en cuenta que en los próximos quince días me espera un país en el que la hamburguesa más simple del macdonals vale 15 euros. Por ejemplo.

Iba a hacer yo una despedida a la francesa, pero visto que este tipo de despedidas no es la que yo pensaba -por más que esté el francés en mitad de la frase- me conformaré con un simple adiós.

Espero volver, posiblemente muy hambriento... y seguro que completamente arruinado, el 1 de septiembre. Hasta entonces pues.